GOOD GIRLS GO BAD
BUENOS DIAS PRINCESO!
17 de junio de 2012
12 de marzo de 2012
Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí
Creo que me gusta la lluvia, aunque no sabría muy bien explicar por qué. No me gusta como fenómeno meteorológico, sino como sensación. Cuando llueve el "aquí" es un poco más "allí", pero solo un poco. Como si el ayer y el hoy se fusionaran y alcanzasen un equilibrio perfecto. Cuando llueve huele a tierra mojada, y con ese olor vienen ilusiones convertidas en recuerdos, ternura y otros sentimientos. Cuando llueve, en mi cabeza se reproduce la película de una niña con abrigo rojo que no paraba de saltar en los charcos e inevitablemente, sonrío. Y cuando llueve pienso en el ciclo del agua, en todo el recorrido que habrá hecho una de esas gotitas, y en todo lo que le queda por recorrer. Y me siento un poco así, un poco agua. ¿Quién sabe dónde lloverá mañana?
3 de marzo de 2012
Odio odiar
Dicen que del odio al amor hay un paso. Creo que no odio odiar porque cuando odias algo, aún tienes la capacidad de sentir. Odiar significa que aún te importa, que aún tienes esperanza. Odias las cosas que no salieron como esperabas que salieran, odias las decepciones. Contra el odio se puede luchar. Los sentimientos no se crean ni se destruyen: se transforman. Si me odias me estás queriendo un poco, o estás queriendo una parte de mi que quizás no está presente en este preciso instante. En cambio cuando algo te resulta indiferente... eso es lo peor que te puede pasar. Es como rendirse, tirar la toalla, dejar que el adversario gane la batalla sin siquiera pelear. La indiferencia es estar muerto, es cuando el dolor deja de doler, cuando la intensidad con que vives disminuye mueres un poco. El amor ya no es tan dulce, la tristeza ya no es tan triste. De llorar a reír ya no hay una distancia tan grande. Tus posibilidades se reducen. Ya no sientes, ya no sufres. Es un buf y todo se lo lleva sol de un nuevo día y te quedas parada. Impotencia. Y intentas recordar cuándo sucedió pero es difícil recordar sentimientos cuándo ya no tienes la capacidad de sentirlos. Corazón de piedra, ya no sientes los golpes, estás confundida. Y en realidad, no quieres cambiar tus memorias; el pasado es poderoso porque existe, inalterable está ahí, eres una suma de pasado y presente. Y eso hace que cada día podamos ser más y más grandes.
25 de febrero de 2012
Abre tu corazón cuando estés listo, no cuando estés solo.
'Si no te llama, es porque no ha podido' mentira. No llama porque no quiere, no llama porque no le da la gana, no llama porque simplemente no le apetece hablar contigo, cualquiera puede sacar cinco minutos para coger el teléfono. Si no lo ha hecho es porque, sencillamente, no le interesas.. 'lucha por lo que quieres y lo conseguirás' mentira. Lucha por lo que quieres, y así tendrás más posibilidades de conseguirlo que si te quedas tumbada en el sofá, pero la lucha no asegura nada, ni siquiera la satisfacción personal de haberlo intentado.. 'ya lo superarás, ya aprenderás a vivir con ello' mentira. Nunca se aprende a vivir con el dolor, el dolor no es un compañero de vida al que nos acostumbremos, al que cojamos cariño cuando ya llevamos un determinado tiempo. El dolor escuece hasta que encuentra su sitio, y cuando lo encuentra y crees que todos esos incultos llevaban razón, el dolor sale de ese rinconcito para meterse en otro, y vuelve a quebrarte todo el cuerpo, quemándote cada zona por la que pasa, arrasando con todo hasta que por fin se coloca donde ya no duele, y vuelta a empezar.. 'te quiero', eso, pues otra mentira más.
21 de febrero de 2012
15 de febrero de 2012
11 de febrero de 2012
Reinventarse
Tiempos de misterio, de cambiar y probar. De sonreír hasta que la noche traiga de nuevo los sueños y las nubes te acolchen en su espalda hasta caer al vacío y despertarse justo cuando vas a chocar. Misterios que hacen interesante un lugar, guardando un secreto que nadie sabe y probablemente no exista. De llegar a un lugar donde no queda nadie y pensar que eres el primero en llegar. De atravesar fracasos tan frágiles como el cristal y afrontarlos como si nadie te pudiera parar. Volar a escasos centímetros del mar y gozar de la libertad que algún tiempo atrás dejemos por amar. Si es verdad que hay cosas que dejan de importar con facilidad pero quizás son necesarias para entender que a veces hay cosas que es mejor perder y una vez que comprendes esto para bien o para mal, es prácticamente imposible volver a necesitarlo. Y si no avisan al llegar haz las maletas y échate a volar cuando te vengan a buscar. Así sin más. A eso se le llama libertad, quizás la palabra más bonita que haya existido jamás.
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